Manifiesto y mandato general del 26° Congreso Nacional de Arquitectos

El Colegio de Arquitectos de Chile (CA) es la organización que agrupa por derecho propio a las y los arquitectos de este país, con vocación de unidad y máxima representación gremial. A pesar de la lamentable pérdida de su estatus legal de tutela gremial, el CA persevera en la mantención del más alto estándar ético, en la protección de la profesión más allá de sus asociados directos y en la construcción de mejores ciudades para todas y todos.

Los valores que motivaron la creación de este Colegio continúan plenamente vigentes y los principios de nuestra organización siguen siendo útiles para guiar nuestra acción colectiva. Sin embargo, aquellos fundamentos deben ser constantemente observados, no sólo para su respeto sino que para ser puestos en acción críticamente y en diálogo con nuestros territorios.

Las trasformaciones sociales constantes y el rápido avance tecnológico de un mundo globalizado, nos sitúan hoy ante los desafíos de adecuar nuestra organización para el cumplimiento oportuno y eficaz de los objetivos que nos hemos dado.

Un Colegio para los tiempos presentes es aquel abierto a la más amplia participación e inclusión, que vele por el desarrollo equitativo de colegiados y colegiadas, observando sus diferencias para ofrecer condiciones que propendan hacia una igualdad sustantiva. En este sentido, la igualdad de género debe ser una tarea urgente que abordar en nuestra orgánica y su perspectiva una guía para nuestra acción gremial.

No podemos seguir siendo espectadores de la vida de las ciudades y sus problemas. Desde el último Congreso Nacional de Arquitectos hasta hoy transitamos por crisis que parecen agudizarse cada día: el acceso a la vivienda, la proliferación de campamentos o la desigualdad del progreso urbano son síntomas de cambios necesarios. Debemos entonces responder a este emplazamiento retomando nuestra voz e incidencia en las políticas públicas nacionales, no sólo en Santiago, sino que en cada espacio donde nos representamos.

Si ese es nuestro mandato, no podemos eludir que cada territorio tiene además sus diferencias y particularidades, las que son a su vez la riqueza de un país diverso con múltiples identidades. Durante más años de los que quisiéramos, arrastramos conflictos sordos entre centralidades y periferias, entre Delegaciones y Santiago. Sin embargo, este encuentro nos reafirma que enfrentar nuestros problemas con diálogo es el mejor de los caminos, que a pesar de los prejuicios estábamos todos y todas de acuerdo de acuerdo en algo: la descentralización como punto de partida para un Colegio renovado.

A la vez que tomamos estos retos para afrontar los desafíos pasados y presentes, nos convocamos con miras hacía un mejor futuro. Ya no somos unos cuantos profesionales sino que miles de arquitectas y arquitectos en tantas ocupaciones como jamás nos hubiéramos imaginado. Las escuelas de arquitectura como centros de formación de nuestros futuros colegas se reparten por todo Chile como una red muchas veces incomunicada, a la suerte de las condiciones económicas del modelo imperante. En este Congreso hemos podido ver experiencias diversas y problemas comunes, así como oportunidades que surgen cuando nos encontramos.

Por este motivo, el Congreso manifiesta su voluntad de construir redes con las universidades y sus escuelas, orientadas mediante los valores, principios y ética de este Colegio profesional. Para que las experiencias y reflexiones compartidas en el seno del gremio sean una orientación de las y los constructores de las ciudades del mañana.

Sabemos que las discusiones no se han agotado y nos alegra que el proceso largo desde los encuentros pre congresales nos haya entregado acuerdos a la vez que abierto preguntas y nuevos debates. Todo lo que se conversó en las mesas estos días aún debe ser sistematizado y sin duda en ese trabajo tendremos claridades para un mandato concreto de cambios sustanciales. En este sentido, la Comisión Organizadora trabajará para conseguir una síntesis que dé cuenta de las propuestas con la justicia que estos debates merecen.

Finalmente, entregamos este primer mandato general de orientaciones y cambios a nuestro Directorio Nacional en las manos de su presidenta, Beatriz Buccicardi, para que refrende el compromiso de obtener en el plazo de su gestión una propuesta concreta de cambios estructurales construida mediante la más profunda democracia que las y los colegiados podamos en común entregar.

Compromiso con las ciudades y sus habitantes desde la Población Aurora de Chile


Desde su origen, el Colegio de Arquitectos de Chile ha sostenido un rol social que, si bien ha tenido acciones concretas, requiere de una revisión profunda. La formación de conocimiento, la tutela profesional del servicio público y la creación del Servicio de Asistencia Técnica (SAT) son sin duda esfuerzos loables, pero no deben cegarnos ante las deficiencias e inequidades de un sistema urbanístico que hemos dejado avanzar.

Nuestro ámbito de acción es esencialmente público, somos depositarios de las competencias técnicas y teóricas para la planificación, construcción y gestión de nuestras ciudades. Ya sea en espacios privados o públicos, cada una de nuestras labores tiene consecuencias directas en la vida de las personas.

Por tanto, nuestro compromiso con las ciudades y sus habitantes va más allá de las declaraciones éticas; es una acción continua y proactiva que debe cuestionar lo existente y buscar soluciones reales para las comunidades ante las amenazas de un crecimiento urbano muchas veces devastador. La responsabilidad ética que se nos atribuye, lejos de ser una afirmación retórica, exige una introspección crítica y un compromiso a la altura de las realidades y desafíos actuales.

De esta manera, no es casual que este 26° Congreso Nacional de Arquitectos nos reúna en la histórica Población Aurora de Chile, un lugar de lucha incansable ante la expulsión y el abandono estatal, que encarna las contradicciones de nuestras ciudades. Más allá de ser un mero ejercicio académico, este encuentro debe ser un punto de partida para reconstruir activamente el compromiso histórico del gremio con los problemas urbanos y el bienestar del habitar. No es suficiente con ampliar la mirada, necesitamos transformarla radicalmente.

El Colegio, a través de su Delegación Zonal Concepción, acuerda no sólo ser una herramienta técnica y política, sino también un agente de cambio. Estamos aquí para aprender de las comunidades que luchan diariamente por su derecho a existir y habitar la ciudad. Nos comprometemos a ir más allá de meras promesas y a trabajar junto a las y los pobladores, no sólo durante este evento, sino en la implementación efectiva de proyectos que respondan a sus problemáticas reflejando sus verdaderas necesidades y deseos.

En este esfuerzo organizativo, reconocemos que nuestras prácticas tienen que reconfigurarse. Necesitamos impulsar y fomentar una planificación urbana participativa e interdisciplinaria, donde las voces de las comunidades no sólo sean escuchadas sino incorporadas desde el inicio y hasta el término de sus procesos. Este Congreso no es un fin en sí mismo, sino más bien un catalizador para el cambio real, un primer paso que apueste por la justicia territorial y la equidad urbana.


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