Como arquitectos que vivimos y trabajamos en esta ciudad, nos sentimos con la responsabilidad de compartir una mirada técnica y honesta sobre el proyecto de la construcción del nuevo mirador urbano impulsado por el municipio.
Nuestra intención es alertar sobre aspectos que, desde nuestra experiencia, afectan la calidad de vida urbana de sus habitantes y el buen uso de los recursos públicos:
- Obra de confianza: existen dudas sobre la elección de este proyecto, y la verdadera efectividad de la participación ciudadana, ya que no fue uno de los priorizados por la comunidad. Nos hace preguntarnos ¿a quien van dirigidos estas obras de confianza millonarias? Obras que nadie solicitó y que quita el foco de los temas urbanos urgentes y reales. Lamentablemente, no se consideraron instrumentos de planificación que ya existen y que fueron hechos con gran participación, como el Pladeco o Visión Ciudad, planes que cuentan con ideas de proyectos necesarios para la comunidad.
- Falacia del costo hundido: Es un error común de continuar un proyecto fallido solo por el alto nivel de inversión previa, ignorando que el futuro requiere más gastos sin beneficios claros. El proyecto del nuevo mirador urbano en Coyhaique presenta riesgos financieros a largo plazo debido a los altos costos de operación y mantenimiento que deberá asumir el municipio. Como ejemplo, se cita el caso del Municipio de Temuco, que devolverá el Pabellón de la Araucanía debido a los elevados gastos de reparación y mantención, evidenciando el peligro de convertir nuevas obras en cargas económicas insostenibles.
- Potenciar lo que nos rodea: Coyhaique es un mirador natural por donde se le mire. A diferencia de estas grandes estructuras que conllevarán a un costo en mantención y operación para el municipio, creemos que es mucho mejor invertir en mejorar nuestros cerros y espacios naturales, que enriquecidas con infraestructura mínima aportarían más que una torre aislada.
- Hacia un Centenario con planificación: Nos preocupa que se hable de un «Plan Centenario» cuando lo que vemos son proyectos aislados decididos por una comisión, y no un plan integral. En lugar de intervenciones aisladas que no conversan entre sí, la ciudad ganaría mucho más si nos enfocáramos en diseñar y construir un gran Parque Urbano de verdad.
- Relevar el Patrimonio y el Casco Histórico: Creemos firmemente que el corazón de la celebración de este centenario debe ser poner en valor nuestro centro fundacional. Es urgente relevar nuestro patrimonio arquitectónico, el cual hoy se encuentra en riesgo: vemos calles y veredas en mal estado, llenos de cables y casas patrimoniales que se deterioran o pierden sus revestimientos tradicionales por falta de apoyo y recursos. Al no priorizar el rescate del casco histórico, estamos permitiendo el deterioro de nuestra identidad por falta de planificación.
Estamos a pocos años de cumplir 100 años como ciudad. Es el momento de dejar de improvisar y empezar a construir proyectos que respeten y reconozcan nuestra geografía y mejoren el día a día de los coyhaiquinos.
El centenario debe ser una oportunidad para consolidar una ciudad humana y planificada. Hacemos un llamado a las autoridades a detener la improvisación y a respetar la inteligencia técnica y colectiva de nuestra comunidad.
Coyhaique no necesita monumentos a la gestión de turno; necesita ciudad.
Atentamente,
Arquitectos por Aysén
Paula Galindo Cárcamo, Consuelo Alvear Robles, Cecilia Martínez Monsalve, Fernando Miranda Monsalve, Cristobal Stock Cristi, Ingueborg Herman Barros, MariaJaviera Soto Parada, Romina Retamal Cuitiño, Alex Garrido Salazar, Carlos Otarola Oyarzún, Rodrigo Martínez Pinto, Daniela Baeza Peña, Natalia Miranda Van den Bosch, Nicolás Smith de la Carrera, Paola Azocar Betancur, Carla Vergara Hernández, Hardy Cadagan Duran, Lucas Bustos Zúñiga, Franz Amor Ampuero, Alfredo Jara Pérez, María Cecilia Cornejo, Raúl Macaya Puebla y Joaquín Velásquez Fernández.
Coyhaique, 23 de abril de 2026