Archivos por Mes: febrero 2012

Indignación provoca gigantesco Mall en construcción en pleno centro de Castro – Colegio de Arquitectos de Chile

Mall de Chiloé: Necesario o una grotesca exageración para el patrimonio

Fuente: El Repuertero. 29.02.12

Parece un montaje, pero esta fotografía muestra la dimensión del Mall de Chiloé, que parece un homenaje a la grosería y exageración de una arquitectura que no respeta al patrimonio.

La imagen que está circulando en las redes sociales y que la está promocionando el Comité de Patrimonio Arquitectónico y Ambiental del Colegio de Arquitectos de Chile, muestra el avance del Mall de Chiloé y su impacto visual sobre la isla.

Parece un mal chiste o un truco de Photoshop, pero lamentablemente no lo es, pues es simplemente una imagen que muestra como avanza esta construcción gigante y como afecta al patrimonio de esta isla y de nuestro país.

Según el sitio de la red ciudadana Chiloé como Vamos, los castreños ya han salido a la calle a protestar por la construcción de este mall que no respeta las normativas, pues sería distinto al proyecto aprobado por el municipio, además de otras transgresiones legales por parte de la empresa constructora Pasmar S.AMauricio Bugueño, director ejecutivo de la red explicó están reaccionando a las prácticas de al empresa que ha pasado por encima de la ley, por encima de la normativa municipal, de la autoridad.

«Ya van cerca de cuatro mil metros construidos por sobre lo que estaba establecido, y siguen construyendo, hay el doble de estacionamientos de lo que ellos plantearon que iban a construir, el  estudio de vialidad fue rechazado, hay una serie de normas de la ley de construcción y urbanismo que se están pasando a llevar, hay una lista larga de irregularidades que han hecho a la Dirección de Obras del municipio pedir tres veces a la empresa que paralicen esta obra y no lo han hecho, lo que es una situación de franca rebeldía que pasa a llevar los principios de igualdad ante la ley”, explicó Bugueño.

Pasmar

La constructora Pasmar, que está en cuestionamiento en la isla grande, es la misma empresa que construyó el Mall Paseo del Mar y Mall Costanera en Puerto Montt. La inversión del proyecto es de US$ 27 millones.

Según indican en Wikipedia «Todo el proyecto tendrá 33.900 m² construidos, de los cuales 17.315 m² serán comercializados y 3.728 m² corresponderán al supermercado«.

 

Indignación provoca gigantesco Mall en construcción en pleno centro de Castro

Fuente: Radio Bío-Bío.cl. 29.02.12

Indignados se encuentran muchos de los habitantes de Castro, capital de Chiloé, debido a las numerosas irregularidades en el proyecto de construcción de un Mall en pleno centro, el cual está poniendo en riesgo el valor patrimonial de la ciudad.

Según denunció la red ciudadana “Chiloé: cómo vamos“, la empresa a cargo de la obra, Pasmar S.A., realizó un proyecto muy distinto al aprobado por el Municipio, incluyendo la construcción de torres de altura mayores a las admitidas por el plano regulador de Castro y de 300 estacionamientos, el doble de lo permitido originalmente.

Estos gatillaron el rechazo del estudio de impacto vial por parte de la Seremi de Transporte y de 2 multas por parte de la dirección de obras de la Municipalidad, junto a una orden de paralización de obras, las que no habrían sido acatadas por parte de la empresa.

La situación generó tal molestia en la ciudadanía, que el 14 de febrero pasado se realizó una protesta masiva en el centro de la ciudad, consigna el portal de noticias, El Repuertero.

“Su dimensión, que sobrepasa los 7 pisos y está emplazado en una importante parte del casco histórico de la ciudad, lo vemos como el edificio más importante de la ciudad, minimizando el valor patrimonial de una de las terceras ciudades más antiguas de Chile, y por supuesto el valor de ser declarado Patrimonio de la Humanidad y su iglesia que se ve absolutamente minimizada por esta mega obra”, indicó el arquitecto Edward Rojas.

Un punto adicional es que, inicialmente, se habría promocionado el proyecto con la inclusión de salas de cine, las que finalmente no fueron construidas, un hecho calificado por sus detractores como “publicidad engañosa” por parte de la empresa.

“Como el proyecto que se está construyendo y pretende regularizarse, el cine nunca existió. Entonces como ciudadanos nos sentimos engañados frente a una promesa que sí habría aportado a la dimensión cultural de la ciudad”, agregó Rojas.

“La mayoría de los castreños quieren el Mall”

En tanto y entrevistado por el canal 24 Horas, el alcalde de Castro, Nelson Águila, indicó que la mayor parte de la población no sólo conoce el proyecto sino que quieren la realización del Mall, pese a lo cual se han cursado las infracciones correspondientes por el incumplimiento en las condiciones de construcción.

Águila añadió que el proyecto original era de 24 mil metros cuadrados, los que la empresa amplió unilateralmente a 34 mil, y que la gran cantidad de estacionamientos, con salida directa a la Ruta 5, ponen en riesgo las condiciones de tránsito de la ciudad.

Sin embargo, aclaró que como Municipio no tienen las atribuciones legales para impedir la construcción del proyecto, y que el plan regulador de Castro ni siquiera especifica los materiales que deben usarse en una construcción de esta envergadura, a fin de haber realizado una obra más armónica con la arquitectura chilota.

Finalmente, la directora nacional del Colegio de Arquitectos de Chile, Valeria Catafau, calificó como “impactante” la falta de proporción y de escala del edificio, además de señalar que pondrá en riesgo la sustentación del pequeño comercio típico de Castro.

También rechazó que el alcalde Águila calificara la construcción del Mall como un tema que concierne sólo a los castreños, considerando que parte de la ciudad es patrimonio de la humanidad y, por tanto, preocupación de todos.

 

Carta escrita por los arquitectos Eugenio Ortúzar y Edward Rojas:

 

Hay un dicho que dice “las experiencias son personales”, no basta ver los errores en los vecinos, sino que hay que vivirlos en carne propia para ilustrarse de ellos. Cuando se trata de un tema urbano, de intervenciones en la ciudad, ese problema queda impreso en la retina de la ciudad, por años, décadas y generaciones, marcando verdaderas heridas urbanas evidenciando de paso, problemas en nuestra sociedad, que la ciudad refleja, como lo es esta era del lucro.

Hace unos años hemos visto como a lo largo de nuestro extenso país, los Malls, han facilitado un espacio de pasatiempo y de consumo, pero junto a ello han generado importantes problemáticas urbanas y culturales, algunos ejemplos de ellos los podemos ver en la costanera de la ciudad de Puerto Montt, y recientemente en la ciudad Puerto de San Antonio, en donde los desaciertos de diseño quedan a la vista. Pareciera que los ejemplos mundiales de cómo hacer y emplazar un centro comercial a gran escala, no existiesen, como tampoco la experiencia práctica de los ejemplos nacionales.

Así entonces la experiencia se vuelve personal, donde cada ciudad y municipio debe lidiar con proyectos inmobiliarios inadecuados, impertinentes, dispuestos a invertir el dinero y tiempo que sea necesario para consolidarse.

Como en las peores pesadillas, el turno ahora fue para la ciudad de Castro, una de las tres ciudades más antiguas del país, capital provincial del archipiélago de Chiloé. Para quienes la conocen y no la han visitado este último año, quedarán perplejos cuando la vean y encuentren que ya no es la misma ciudad agraciada de madera, que no sobrepasaba los cuatro pisos de altura como es tradicional en los poblados de Chiloé, para que su majestuosa Iglesia San Francisco, Patrimonio de la Humanidad, eleve sus dos esbeltas torres góticas por sobre la ciudad.

Ya que hoy, como una maquiavélica y mala película de ciencia ficción, la Iglesia San Francisco, la ciudad de Castro y sus alrededores, ven como un gigantesco y grotesco edificio, sin respeto por el patrimonio y la identidad cultural de Chiloé y sus habitantes, invade el paisaje rompiendo el skyline tradicional de la ciudad. Al llegar a ella desde el norte, de Castro Alto, o desde el mar, es la mole del Mall la que nos recibe. Un Mall que ha hecho el mal de romper la escala de la ciudad, minimizado el Patrimonio de la Humanidad en forma tangible y de manera intangible reemplazando el símbolo religioso por el símbolo del consumismo.

Y lo que es tanto o más grave que el impacto urbano que involucra su construcción en pleno damero del casco histórico de la ciudad, es el impacto vial que augura un descalabro de considerables proporciones, lo que va a significar la pérdida de la calidad de vida de esta bella ciudad provinciana. Además del impacto cultural y económico de proporciones que se avecina y donde no se entiende que este enorme edificio no considere salas de cine, que es tal vez el único aporte cultural significativo que el Mall podría haber hecho.

Las preguntas saltan a la vista, como lo han señalado preocupados visitantes chilenos y extranjeros: ¿Qué ha ocurrido aquí?, ¿Quién promovió esto?, ¿Quién regula esto?, ¿Quién aprobó esto?, ¿Quién es el responsable de este error? O el preguntarse, en qué están los profesionales que perpetraron esta mole o por simple exclamación, dónde está la ética profesional, ya que este proyecto se ha construido con múltiples irregularidades administrativas, como lo es estar construyendo un edificio totalmente distinto al proyecto presentado y aprobado por la Dirección de Obras Municipales, el que consideraba un edificio de sólo cuatro pisos, dos de ellos de bodegas y 149 estacionamientos con los cuales no se requería estudio de impacto vial. En la realidad se han construido siete pisos y 300 estacionamientos lo que obliga a dicho estudio para poder aprobar lo edificado, en tanto esté dentro de las normas que permite el plan regulador de la ciudad. Hoy a pesar de tener orden de paralización de las obras, estas continúan.

Por otro lado el terreno en el cual se emplaza el Mall, es un terreno céntrico, en el casco histórico de la ciudad, con una vista privilegiada al Estero de Castro, condiciones completamente erradas para el emplazamiento de un Mall, el cual no necesita vista, ni menos emplazarse en el casco fundacional de la ciudad, pudiendo haber sido un aporte urbano fuera de ella.

Contradictoriamente sobreviven en la costanera de la ciudad, los palafitos, construcciones únicas, íconos de la arquitectura de Chiloé, verdaderos sobrevivientes al desarrollo de gran valor cultural y de identidad, hoy en día en abandono, y en completo desamparo jurídico por la desidia de las autoridades.

A partir de este ejemplo de lo que no se debe hacer, de cómo no se debe intervenir en la ciudad, es perentorio que esto no vuelva a ocurrir, ya que el llamado “progreso de la ciudad” no puede ir en contra de un desarrollo sustentable de sus habitantes y sus espacios urbanos en una ciudad patrimonial y de madera. Y para ello es necesario el estudio de un nuevo Plan Regulador, que resguarde la identidad Chilota y el paisaje humano y natural de la isla enfrentada hoy a los desafíos de ser uno de los destinos turísticos más relevantes del siglo XXI.

Así entonces, frente a este mal consumado surge la pregunta, ¿cómo puede el Mall generar mitigaciones, a la ciudad y a sus habitantes que van a tener que aprender a vivir con él?

 

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